Desde el exterior está planteado uno de los ejes de la propuesta: el todo y lo único. La vertebración de la imagen desde las aves, solitarias, en conjunto, repetidas, reiteradas, son caligrafÃa nÃtida sobre la superficie aguada del entorno. Una búsqueda zen, oriental, sostiene este delicado trabajo, nos abre visiones a un más allá de la imagen concreta. Una neblina protagónica dota a las imágenes de un aura de ensoñación necesaria para ubicarnos en el mundo del espÃritu, aquella zona brumosa en que nos perdemos y confundimos nuestro ser lógico con nuestros profundos y abstractos sentimientos. Figuras humanas, animales, arenales, plantean un preludio de lo que va a suceder. Este mundo tiene un sonido, que emerge de las imágenes, un bajo continuo de mar, el viento o la brisa que casi imperceptiblemente actúan en esta soledad de desierto fantasmático. Primer plano de un árbol oscuro, grupos de caballos en planos intermedios, personas que se pierden en la grisalla de la bruma, son elementos de referencia temática que nos permiten lanzarnos a la búsqueda de la riqueza expresiva en un terreno más abstracto. -como en la pintura de Turner, o en perÃodos de la pintura china. La arqueologÃa humana de un reciente pasado convive con un presente de paraÃsos personales. Permite generar, asà mismo, lugar para el tenue humor de los equÃvocos humanos: una plaza de pretensiones tÃmidas y eclécticas se transforma en un inquietante espacio en el que algo puede suceder y rasgar la frágil realidad.
Presencia
6 Noviembre, 2009 - 27 Noviembre, 2009
Organiza:
CMDF (Centro Municipal de FotografÃa)